miércoles, 21 de septiembre de 2011

La casa de Bernarda Alba.



La casa de Bernarda Alba es una obra teatral en tres actos del escritor Federico García Lorca, escrita posiblemente en 1936.
La obra cuenta la historia de Bernarda Alba que, tras haber enviudado por segunda vez a los 60 años, decide vivir los próximos ocho años en el más riguroso luto. En la obra destacan rasgos de la 'España profunda' de principios del siglo XX que vivía en una sociedad tradicional muy violenta en el que el papel que la mujer jugaba es secundario, mezclado con un fanatismo religioso y el miedo a descubrir la intimidad. Con ella viven cinco hijas: Angustias, Magdalena, Amelia, Martirio y Adela.
Sin personajes masculinos en escena. El apellido de las mujeres de la obra es simbólico y significa castidad.
La casa de Bernarda Alba es considerada por algunos críticos como una tragedia, y por otros como un drama, siguiendo la opinión del propio autor. Muchos han opinado que es la culminación de un largo proceso evolutivo del dramaturgo, desde el modernismo al vanguardismo y de ahí a su fase de plenitud. Hay que resaltar en primer lugar su concepción del teatro. Rechaza el teatro burgués de Jacinto Benavente, pues su único fin es lucrativo. Tampoco le agradaba, especialmente al final, el verso. Esto no quiere decir que rechace la poesía en el teatro, más bien la personaliza. En cambio muestra su simpatía por el teatro popular o marginal: el guiñol, el vodevil, etcétera.

ARGUMENTO.

Tras la muerte de su segundo marido, Antonio María Benavides, Bernarda Alba decide recluirse y guardar rigurosísimo luto, tanto ella como sus cinco hijas. El luto es roto por la llegada de Pepe el Romano, que pretende a la mayor, Angustias. Si bien es una costumbre real, Lorca lo retrata insinuando que además de ser "un drama de las mujeres en los pueblos de España", tiene también la intención de documental fotográfico. La obra comienza con la entrada de las sirvientas hablando del despotismo de Bernarda y con la llegada inmediata de esta, confirmando su riguroso trato a ellas y sus hijas, e imponiendo silencio. Cuando la hija mayor hereda una fortuna grande que atrae a un pretendiente (Pepe el Romano), celos y pasiones se desatan en la casa, desembocando en un final trágico con la muerte de la más joven, Adela, quien no quiere someterse a la voluntad de su madre. Bernarda finaliza la obra diciendo que su hija ha muerto virgen, así mostrando su preocupación social, la cual es más importante que la muerte de su hija.



PERSONAJES:


Bernarda (60 años): Una carga negativa se centra en ella. Es tirana, hipócrita, déspota y blanco de casi todas las críticas de la obra. Su lenguaje es indicativo de su carácter, así como el uso reiterado de fórmulas prescriptivas. El hecho de que se apoye sobre un bastón es símbólico y representa un báculo de poder. Con su forma de ser, representa también el orden español estricto y represivo. Su motivación es contar con una reputación perfecta. Basa su honor en un modo de pensar tradicional y rancio. Bernarda es paradójica pues es la más masculina de todas a la vez que constituye una barrera entre sus hijas y los hombres.


Angustias (39 años): Es la hija mayor, nacida del matrimonio de Bernarda con su primer esposo. Se piensa casar con Pepe el Romano gracias a su dinero. Aunque es consciente de ello, le es indiferente, ya que su único deseo es salir de la casa y del poder de su madre. Tras casi 40 años no quedan en ella pasiones ni alegrías.


Magdalena (30 años): Es la segunda hija de Bernarda y la que más quería a su difunto padre, llegando incluso a desmayarse durante el primer responso de la misa funeral. Está convencida de que nunca se casará, y habría deseado haber nacido varón. Tanto ella como Amelia han aceptado el poder de su madre con resignación. Representa la aceptación, el respeto a la autoridad de los mayores y la admiración a la determinación de su hermana menor Adela, capaz de enfrentarse con el orden asfixiante de la casa de Bernarda Alba.


Amelia (27 años): La tercera hija de Bernarda posee el carácter más tímido y asustadizo de todos. Apenas habla a lo largo de la obra. Ella sigue teniendo una fe inocente en que el matrimonio debe ocurrir por amor y no por otra razón.


Martirio (24 años): Es quizá el personaje más complejo de todos. Su madre frustró su boda con el joven Enrique Humanas por ser éste hijo de un gañán. Siente resentimiento y grandes celos de su hermana menor, ya que ve impotente como ésta atrae a Pepe el Romano. Ha sido quebrada por la autoridad de su madre y es la hija que más sufre por la sobreprotección y falta de libertad. También es la más fea de todas las hermanas y su motivación es el miedo.


Adela (20 años): La hija más joven de todas. No está dispuesta a someterse a la tiranía materna y todo en ella es vitalidad. Desafía la moral establecida, llegando incluso a romper el bastón de su madre, aunque le es imposible vencerla y esto la lleva a un destino trágico.


La Poncia (60 años): Es la criada principal de la casa. Sería casi de la familia, pues Bernarda y ella se criaron juntas desde la niñez, de no ser por el clasismo imperante. Es la principal confidente de Bernarda pese al odio que siente por ella. Destaca su habla popular y colorida. Es la antítesis de Bernarda y su conciencia en la obra. Su nombre evoca a Poncio Pilato, quien pudiendo intervenir decide lavarse las manos en la crucifixión de Jesucristo en la Biblia. Poncia cree que una mujer sin un hombre no es algo natural.


María Josefa (80 años): La madre de Bernarda es una anciana aparentemente loca cuyas palabras dicen verdades reales y poéticas. Expresa lo que ninguna de las hijas se atreve a decir: el deseo de libertad, de amor, de maternidad, etcétera. Da una mala imagen de Bernarda, por lo que ésta la mantiene siempre encerrada en el desván. Sus referencias al mar (casarse en la playa, llevar perlas, etc.) son parte de la imaginería poética de García-Lorca y están relacionadas con el origen de la vida.


Mujeres 1º,2º y 3º: Son mujeres de pueblo, cotillas y a la vez criticonas y fingen una amistad con Bernarda.


Pepe el Romano (25 años): En la obra no aparece físicamente en ningún momento, aunque es omnipresente. Es el catalizador de todas las pasiones e iras en la casa.


Prudencia (50 Años): Amiga de Bernarda


Criada (50 Años): Es la segunda criada de la casa.

martes, 13 de septiembre de 2011

Luces de Bohemia.



Luces de bohemia es una obra teatral de Ramón María del Valle-Inclán, publicada en 1920 y revisada y reeditada en 1924. No se estrenaría en España hasta 1970.1
Considerada Luces de bohemia una de sus obras más importantes,2 con ella Valle-Inclán inaugura un nuevo género teatral, el llamado del «esperpento». El propio protagonista de la obra lo define como una forma de mirar el mundo en la escena duodécima.

El argumento se puede resumir del siguiente modo: Max Estrella, un poeta miserable y ciego, protagoniza la obra. A partir de esa figura real trasciende la anécdota del fracaso y la muerte de un escritor venido a menos. Se convierte en una parábola trágica y grotesca de la imposibilidad de vivir en un país deforme, injusto y opresivo. La obra costa de 15 escenas. El tema principal es la crítica social.

El tiempo de la obra transcurre en apenas 23 horas y media. Los doce primeros capítulos abarcan el medio día, desde la salida por la tarde-noche, hasta la muerte de Max al amanecer, y los capítulos 13, 14, 15 se desarrollan en su velatorio y entierro, los cuales duran otras 12 horas. Valle-Inclán comete varias contradicciones, en ocasiones nos habla de la caída de las hojas, o de la primavera, aunque quizá fue escrito adrede para resaltar el esperpento.



Personajes


Max Estrella. El protagonista, Max Estrella, es un escritor bohemio que se ha quedado ciego y en la miseria. El libro narra su última noche, en la que recorre medio Madrid con su amigo y representante Don Latino de Hispalis. Es complejo y espléndido. En él se juntan el humor, la queja, la dignidad y la indignidad. Tiene una amarga conciencia de su mediocridad. Habla de manera mordaz y otras veces de forma muy profunda. Destaca su furia contra la sociedad. También, como en el autor, el sentimiento de fraternidad hacia los oprimidos (la prostituta). Tiene muchos rasgos de la personalidad del autor.

Madamme Collet, su mujer, es francesa, al igual que la esposa de Alejandro Sawa.
Claudinita es la hija de ambos.

Don Latino de Hispalis es un anciano asmático que vende mala literatura y, como bohemio golfante se arrima al bohemio heroico (Max). Un auténtico cínico y canalla.

Rubén Darío. Introducción de una persona real en el libro.

Marqués de Bradomín. Este personaje es el protagonista de las Sonatas (de otoño, estío, primavera e invierno) de Ramón María del Valle-Inclán, en las que se narra la biografía ficticia de este personaje. Es el álter ego del autor.

Picalagartos. Dueño de una taberna en Madrid.

La pisa bien. Enriqueta "La pisa bien" es una joven de baja clase social, que refleja a la sociedad marginal propia del Madrid de la época. Está rebenida de un ojo, se trata de una muchacha morena con escasa cultura.

El ministro. Se trata de un personaje al que Max acude con la intención de obtener soluciones para erradicar la corrupción de los cargos públicos,sin embargo, finalmente es el propio Max quien se presta a ese juego corrupto aceptando una subvención por parte de dicho ministro. Este personaje, podría estar inspirado en la figura de Raúl Méndez-Villamil, un político de la época de Valle-Inclán.

Zaratustra. Es un vendedor de libros, estafador y de escasa moral. Carece de escrúpulos hasta a la hora de estafar a un ciego anciano. En la obra es uno de los personajes más animalizados, más deformados por esa realidad ridícula, durante su participación en la obra sus intervenciones están a la altura de las de los animales de la propia tienda.

Don Gay Peregrino. "hombre alto, flaco, tostado del sol. Viste un traje de antiguo voluntario cubano, calza alpargates abiertos de caminante y se cubre con una gorra inglesa". Así es descrito por el propio Valle-Inclán. Su nombre verdadero es Don Peregrino Gay pero se intercambió de posición su nombre. Escribió una crónica de su vida.

Dorio de Gadex, Rafael de los Vélez, Lucio Vero, Mínguez, Gálvez,Clarinito y Pérez. Son miembros de los Epígonos del Parnaso Modernista.

viernes, 19 de agosto de 2011

Ojos de luna vacía.

Ojos de luna vacía,
finalmente la marea te atrapa
nunca habrá duelo suficiente
para superara el tifón.

Casi ya no puedo respirar
la atmosfera de leyes sin reglas
nos atrapa y envuelve
en su manto negro oscuro.

Ojos de luna que no brilla,
caminos de plata que llevan a la nada.
¿Dónde se quedó la estrella
que la senda nos abría?

Perdidos entre la blanca bruma
solos en la noche negra.
Los faros se apagaron
mas allá de nuestro horizonte.

Ojos de luna vacía,
desde donde vosotros estéis
no dejéis que vuestra luz
se apague junto a todas las demás. 

sábado, 23 de julio de 2011

Desde un lugar lejano.

Hermanito, ¿porqué no has vuelto aun? Aquí me aburro mucho, me aburro yo solo. Los tíos nunca juegan conmigo, y Margarita siempre está muy ocupada. La ciudad no me gusta. En el pueblo podía ir a pasear o a jugar con otros niños, aunque no los entienda mucho. Pero la ciudad es muy aburrida, no voy ni a la escuela como en Madrid. En una casa tan grande me siento muy solo, nuestra casa también es muy grande pero como somos muchos es como si fuera más pequeña.

Nunca había pensado en estas cosas, nunca había pensado en lo bonita que es nuestra casa y en que en ella sí me lo paso bien. Yo ya quiero volver a casa, ya no quiero estar más en esta que siempre está oscura y huele a polvo. Quiero veros a todos ya, hermanito.

El otro día tuve un poco de fiebre, no ponía que tuviese más de treinta y siete, pero Margarita se puso muy nerviosa. Pero yo me encontraba bien, me aburría pero me encontraba bien. Ella me hizo meterme corriendo en la cama, parecía que me fuese a morir, siempre es un poco exagerada. Si tú hubieses estado allí, hermanito, podrías haberla dicho que no me pasaba nada malo. Pero no estabas allí.

Margarita me ha dicho que te ha vuelto a escribir una carta, que la ha mandado a casa. Pero no contestas… ¡¿Por qué no contestas nunca?! ¡Han contestado todos, Alejandro, Pedro, papá…! ¡¿Por qué tu no lo haces?! Parece que ya no te importo, hermanito. No entiendo que es lo que he hecho, si he hecho algo malo, hermanito, perdóname. No sé que es, pero por favor perdóname y vuelve. Te hecho de menos, vuelve pronto.

Tengo mucho calor, ¿por qué hace tanto calor? No paro de sudar y toser, tanto he tosido que me he hecho sangre. Me duele todo, de la cabeza a los pies. No puedo salir de la cama, no tengo fuerzas ni para estar de pie. Margarita no me deja solo, eso es muy bueno y me hace sentirme bien. Pero os hecho de menos a todos, a todos mis hermanos y también a papá, me gustaría que estuvieseis todos conmigo. Ella siempre me dice que no podéis venir a Valencia porque tenéis mucho trabajo. Pero me gustaría que estuvieseis todos.

El otro día, con la cabeza bajo la sábana, estuve pensando. Si tuviésemos una mamá no haría falta que os preocuparais por mi tanto. Todos los niños de mi escuela tienen una mamá, van con ellos hasta la puerta del colegio y les cuidan cuando están enfermos. ¿Por qué nosotros no tenemos una? Yo solo os tengo a vosotros, mis hermanos, pero aunque seáis muchos sé que os molesto mucho. Tal vez por eso ya no me quieres, os molesto. No me queréis ya porque soy un niño malo, por eso estoy aquí. ¡Jo! Ya estoy llorando otra vez, nunca voy a acabar esta carta.

Ayer, hermanito, volví a tener mucha fiebre. Margarita llamó al médico, al principio pensé que vendrías tú pero no… era un señor gordo y feo que me puso una vacuna y me hizo daño. Pero seguía estando mal. Cuando me fui a la cama pasé mucho calor. Lloré mucho, todo me dolía, no podía respirar. Margarita también lloraba, y eso que ella no llora nunca. ¿Por qué lloraba? ¿Tan mal estaba?

Me muero, hermanito, me estoy muriendo. No quiero, no quiero, no quiero morirme. No paro de sudar y de llorar, escupo sangre y no paro de toser. Me quedo dormido sin querer, no puedo despertar aunque lo intento. Grito tu nombre, quiero verte hermanito, necesito verte. Quiero pedirte perdón antes de morirme. Para que veas que soy un niño bueno.

Noto tu mano, sé que es tuya porque es fría, tu mano siempre está fría, hermanito. Me pones la mano en la frente parece que se me pasa el calor. Abro un poco los ojos, todo está luminoso, pero te veo, me sonríes como lo hacías antes. ¿Ya no estás enfadado? Lloro de nuevo, pero ahora de alegria. Ya nada me duele, no grito, no toso… Ahora todo está bien. Porque estás aquí hermanito.

He logrado acabar la carta, me ha costado muchos días porque no se hablar muy bien. Pero lo he hecho, no hace falta que contestes si no quieres, ya da igual. Ahora sé que te importo, porque te metiste en mi sueño mientras me moría.

Gracias hermanito.

Te quiero, te quiero mucho, os quiero a todos. Mamá dice que también os quiere, ahora ya está conmigo, asíque no te preocupes no me siento solo. Aunque sigo echándote de menos.

Adiós hermanito.

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Luis Hurtado Iturrioz murió el 26 de octubre de 1898 a la edad de diez años tras sufrir meningitis tuberculosa. Ocho días después su hermano Andrés recibió esta carta desde algún lugar lejano. Nunca pudo contestarla.

viernes, 24 de junio de 2011

La telaraña.

La telaraña.

La telaraña brilla como
incontables hilos de plata
a la sombra del día
a la luz de la noche.

Espera pacientemente
inocente y silenciosa.
sujeta solo al mundo
con brazos de cuerda.

Observa la vida pasar
veloz delante de la suya
acabando con su paciencia,
su inocencia y silencio.

La telaraña espera algo:
saber por qué sigue sujeta
Resistiendo su fragilidad
en su día y en su noche.

domingo, 29 de mayo de 2011

La vida se nos rompe.

La vida se nos rompe.

La vida se nos rompe.
Mientras ignorantes, ignoramos
esos gritos silencios de socorro
que entran por la ventana cerrada
por ese candado egoísta
de nuestra propia felicidad.

La vida se nos escapa.
Cada día mariposas alzan el vuelo
dejando atrás su crisálida solitaria.
Inconcientes de ello no lo vemos
hasta que no nos golpean
con sus alas de escarcha.

La vida se nos marchita.
Estrellas que inertes se oscurecen.
                                                       La luz negra roza nuestros ojos
                                                       con la opaca venda de la fortuna
                                                       Ciegos, ensordecidos y locos,
                                                       continuamos nuestra locura.

sábado, 21 de mayo de 2011

El camino.


El camino es la tercera novela del escritor español Miguel Delibes, publicada en 1950. Está ambientada en la España rural de la posguerra, posiblemente en Molledo, Valle de Iguña, donde el autor pasaba sus vacaciones veraniegas en la infancia. Según confesión del autor, con esta obra encontró su estilo narrativo.


El primer tema que nos encontramos es la naturaleza; la historia transcurre en una pequeña aldea de la Montaña. Los protagonistas: Daniel, el Mochuelo, Germán, el Tiñoso y Roque, el Moñigo, se dedican a hacer travesuras a lo largo y ancho del valle. A lo largo del libro nos podemos encontrar numerosas descripciones del valle que junto al mundo de los animales perfilan el tema de la naturaleza presentes en la novela.
El amor y la exaltación de la amistad están también presentes a lo largo de toda la obra, ya que los tres amigos son inseparables, nunca se decepcionaban los unos a los otros, y jamás se traicionarían. Las propuestas de Roque, el Moñigo, siempre eran bien acogidas y ninguno se echaba nunca hacía atrás.
Destacar el amor platónico que Daniel, el Mochuelo, sentía por la hija del Indiano, la Mica. Esta, era diez años mayor que Daniel, y al chico le gustaba todo de ella: su voz, su piel, hasta sus movimientos, pero esta nunca supo nada de las fantasías del niño.
Quien sí estaba enamorada de Daniel era La Mariuca-uca; esta intentaba jugar con Daniel, pero al ser una chica los niños la rechazaban. Mariuca le dijo a Daniel abiertamente que le gustaba mirarle. Además, siempre que tenía ocasión, la Mariuca-uca estaba pendiente de todo lo que él hacía. A pesar de que Daniel siempre había huido de ella, al final del libro, en el último capítulo, éste olvida a la Mica y se da cuenta de que siente algo por la Mariuca-uca.
Un tema muy recurrente en la obra es la religión; Delibes realiza una crítica al excesivo afán religioso de la época (primeros años de la posguerra) se puede apreciar a través de los personajes de Don José el cura, las Guindillas, los castigos que Sara, la Moñiga, hermana de Roque, le hacía a Roque, etc.
Otro tema presente es la diferencia de clases sociales, se distinguen claramente los personajes que desempeñan un oficio, como el herrero, el quesero, estos viven en casas más modestas, desempeñan oficios en los que la fuerza física es lo más importante, frente a los estudiados como el Peón, el cura, el boticario o su hijo, es decir, frente al progreso


Daniel el Mochuelo: es, sin duda, el protagonista de la novela. Cuando la historia comienza es de noche, Daniel tiene 11 años y se va a ir a la ciudad al día siguiente pues su padre, el quesero del pueblo donde vive, quiere que progrese. Daniel se pasa toda la noche recordando los viejos tiempos con Roque, el Moñigo, y con Germán, el Tiñoso. Al principio se sabe poco de la vida de Daniel, pero a medida que se lee el libro se van averiguando más cosas sobre él, como que le gusta la Mica. A Daniel le llaman el Mochuelo porque de pequeño miraba todo con mucha atención y cara de asustado.


Roque, el Moñigo: Es uno de los dos mejores amigos de Daniel, es un chico muy fuerte que no tiene miedo a nada excepto a las estrellas. Su madre murió cuando el nació; su padre, Paco, es el herrero del pueblo y su hermana la Sara, le castiga y amenaza siempre. Pero a Roque eso no le importa, se limita a cumplir los castigos e ignorar las amenazas de su hermana.Roque tiene mala fama en el pueblo porque suele estar muy informado de temas sobre las mujeres, mucha gente dice que es un golfo y un zascandil


Germán el tiñoso: Germán es un chico bastante raro y sabe mucho de pájaros. Es un chico esmirriado, endeble y pálido. Tiene la cabeza llena de calvas que según su padre se las pegó un pájaro. De ahí su mote, el Tiñoso.. Es el hijo del zapatero, llamado Andrés, "el hombre que de perfil no se le ve", y de Rita, la Tonta. Es el menor de todos los hijos de Andrés. Desgraciadamente Germán murió tras golpearse la cabeza con una piedra al caerse cuando estaba persiguiendo a una culebra por el río con sus amigos Daniel y Roque.


Salvador: El padre de Daniel es el quesero del pueblo. Está convencido de que lo mejor para Daniel es ir a estudiar a la ciudad. Cuando Daniel era pequeño pasaba mucho tiempo con él y le explicaba todo lo que el niño le preguntaba, pero a medida que este fue creciendo se alejó de él.


Paco, el herrero: Es el padre de Roque, el Moñigo. Es el herrero del pueblo. Se le describe diciendo que tiene un tórax inabarcable, con sus espaldas macizas, su pelo híspido y rojo y su aspecto salvaje.En el pueblo tiene fama de ser un borracho porque siempre bebe mientras trabaja el metal, aunque Daniel no comparte esa opinión, y está asombrado por su tamaño y fuerza.


Lola, Elena e Irene, las Guindillas: Lola, es la más religiosa, pues siempre se acusa de haber pecado ante Don José, el cura, por cualquier cosa que le pase por la cabeza. Es la que más se ocupa de la tienda. En el libro se la describe diciendo que se tiene muy bien ganado su apodo por su carita redonda y su carácter picante y agrio como el aguardiente, además es muy cotilla. Siempre está intentando cambiar las costumbres de los demás para que no pequen, por ello siempre organiza proyectos junto con Don José, el cura. Elena, murió de una enfermedad. Era tan fea como sus dos hermanas, pero no tan religiosa como Lola, 'la Guindilla mayor'. Cuando todo el pueblo lloraba su muerte, Lola les dijo que se callaran, que había sido decisión de Dios llevarse lo más inútil de la familia. Irene, al igual que Elena, la Guindilla mediana, no es tan religiosa como Lola, la Guindilla mayor, muchas veces no obedece a esta y no hace caso de sus consejos. Pero como una vez la timaron al no hacer caso a su hermana, decidió empezar a seguir sus consejos.


Quino, el Manco:  La historia de Quino comienza cuando este se casó con una señora del pueblo a la que llamaban la Mariuca, que estaba enferma. Con ella tuvo una hija. Otra señora del pueblo, llamada Josefa, estaba enamorada de él, y no le dejaba en paz. Pero ocurrió que Josefa se suicidó tirándose al río y que la Mariuca murió a causa de la enfermedad. Entonces Quino se quedó cuidando él solo de su hija, a la que en el pueblo llamaban la Mariuca-uca, como recuerdo de su madre. Al final Quino se casó con la Guindilla mayor, Lola, cosa de que después se arrepintió. Quino posee un estanco algo alejado del pueblo.


Mariuca, Uca-Uca: Es la hija de Quino y la Mariuca. Se la describe diciendo que era fea, con la cara llena de pecas y muy pequeña. Cuando tenía pocos años no dejaba de seguir a Daniel, 'el Mochuelo', y este se libraba de ella diciéndole cosas como "Vete a pesarme a la farmacia". La Mariuca-uca le preguntó a Daniel si le gustaba la Mica porque a ella le gusta Daniel. A pesar de todo esto la Mariuca-uca siempre está al lado de Daniel en los momentos difíciles.


Micaela, la Mica: Es la hija del rico Gerardo, el Indiano. Es mucho más mayor que Daniel y muchas veces se queda en el pueblo al cuidado de los dos hermanos de su padre mientras este trabaja en América. Es muy alta, blanca y guapa, además tiene un buen cutis. Es la chica que le gusta a Daniel. Una vez pilló a Daniel, a Roque y a Germán robando manzanas en el huerto de su padre y en vez de llamar a la policía les dio dos manzanas a cada uno y les dijo que si querían manzanas se las pidieran, y no entraran a robar saltando la tapia. Es una chica muy amable. Hasta le dan ganas a Daniel de irse a la ciudad a estudiar y regresar al pueblo rico, para poder estar más con ella al ser rica también, pues antes de conocerla no sentía muchos deseos de ir a la ciudad a progresar. Este se entristeció cuando descubrió que tenía novio pero luego se le pasó.


Don José: Es el cura del pueblo. Suele participar en los planes de Lola, la Guindilla mayor, para hacer que el pueblo sea un lugar mejor. Es un señor amable y paciente. En el libro siempre se dice que es un gran santo. Muchos señores suelen apostar dinero a pares o nones a ver cuántas veces decía "en realidad" durante la misa, porque usa mucho esa expresión